jueves, 29 de noviembre de 2012


   LA TUTORIA MEDIADA POR ORDENADOR


Un entorno virtual de aprendizaje (EVA) es un espacio mediado por  tecnologías de información y  comunicación (TIC), centrado en necesidades del discente y que el tutor debe estructurar, organizar, brindar seguimiento y mantener activa. Uno de los propósitos de una comunidad es unirse alrededor de un objetivo en común, como puede ser el bien común.

En un EVA, el papel del profesor varía debido a la ausencia presencial y la coincidencia espacio-temporal, exige un gran cambio en el papel que desempeñas los docentes y los estudiantes.

El docente tiene que tener un papel motivador, orientador, consejero, guía, revisor y evaluador del proceso educativo, mientras que el alumno tiene un papel activo y debe asumir su pertenecía como miembro de una comunidad virtual de personas con unos intereses de formación compartidos (Raposo, 2006).

Según Moreno y Santiago (2003), la tutorización y la dinamización de un curso a través de Internet, implica la puesta en práctica de una serie de habilidades que no son necesarias en la formación presencial.

Estos mismos autores enuncian los siguientes roles y funciones del tutor:

- Informador, canalizando distintos recursos de aprendizaje: bibliografía, recursos en Internet y multimedia…
- Moderador, asegurando que se lleve a cabo una discusión productiva.
- Motivador, debiendo conseguir que el estudiante se involucre activamente en su aprendizaje.
- Atender regularmente el correo personal.
- Solucionar problemas técnicos o derivar su solución.


Podemos definir la acción tutorial como “la relación orientadora de uno o varios docentes respecto de cada alumno en orden a la comprensión de los contenidos, la interpretación de las descripciones procedimentales, el momento y la forma adecuados para la realización de trabajos, ejercicios o autoevaluaciones, y en general para la aclaración puntual y personalizada de cualquier tipo de duda” (Padula, 2002, en Valverde  y Garrido, 2005). 
Planificar una tutoría online supone, desde el comienzo del diseño de cualquier acción formativa a través de la red, conocer cuáles son las funciones que tiene que llevar a cabo un profesor-tutor virtual. Desde esta perspectiva Berge (1995) realiza una primera aproximación sobre las diferentes funciones que debe librar un tutor en un entorno virtual de formación, las cuales “no tienen por qué ser llevados a cabo en su integridad por la misma persona, de hecho, es raro que esto suceda así”, y que se pueden sintetizar en cuatro, cada una de ellas con sus respectivas recomendaciones:
-         Pedagógica: en la que el tutor utiliza cuestiones e indaga en las respuestas del estudiante, guiando las discusiones sobre conceptos críticos, principios y habilidades. Recomendaciones: objetivos suficientemente claros, mantener tanta flexibilidad como le sea posible, animar la participación, no desarrollar un estilo autoritario, ser objetivo y considerar el tono de la intervención, promover las conversaciones privadas, hacer el material relevante y significativo, exigir contribuciones,…
-         Social: creando un entorno amigable y social en el que el aprendizaje que se promueva resulte a su vez esencial para una tarea de tutorización exitosa. Recomendaciones: aceptar el papel pasivo de algunos estudiantes, ser precavido con el uso del humor y el sarcasmo, usar introducciones, facilitar la interactividad,…
-         Gestión: esta función consiste en el establecimiento de unas directrices sobre: los objetivos de la discusión, el itinerario, la toma de decisiones, etc. Recomendaciones: estar atento ante informalidades, distribuir una lista de los participantes, ser responsable, ser paciente, utilizar el correo privado para promover la discusión de ciertos participantes, ser claro, emplear tiempo en la planificación,…
-         Técnica: el tutor debe conseguir que los participantes se encuentren con un sistema y un software confortable. El objetivo principal del tutor consiste en hacer que la tecnología sea transparente. Recomendaciones: ofrecer feedback, desarrollar una guía de estudio, ofrecer tiempo para el aprendizaje, promover el aprendizaje entre parejas, evitar el abandono,…
Siguiendo a Cabero (2004) nos encontramos con una propuesta de las diferentes funciones que debe desempeñar el tutor virtual más allá de la típica o usual, y no por ello menos importante, la de mero consultor académico, además de posibles actividades a seguir en cada una de ellas, tales como: 

Función Técnica: En la que el tutor virtual deberá asegurarse de que los estudiantes sean capaces de poseer un cierto dominio sobre las herramientas disponibles en el entorno (chat, correo electrónico, carga de ficheros,…). Así mismo deberá prestar atención sobre la inscripción de los alumnos, así como a la comprensión por parte de los mismos del funcionamiento del entorno de comunicación. Consideramos que esta función determina en gran medida el éxito o fracaso posterior del aprendizaje a través de la red por parte de los estudiantes, pues es frecuente que las dificultades y la pérdida en el entorno por parte del alumno se produzca en los primeros contactos con el mismo, debiendo dar respuesta casi inmediata a los posibles problemas que se puedan ir presentando.
Por supuesto, con ello no queremos decir que el tutor virtual deba ser un experto en cuestiones técnicas, pero sí poseer las habilidades mínimas para poder ir resolviendo dudas de poca envergadura. 

Función Académica: Considerada probablemente como una de las tareas más relevantes de cualquier tutor virtual, deberá ser competente en aspectos relacionados con el dominio de los contenidos, el diagnóstico y la evaluación formativa de los estudiantes, poseer habilidades didácticas para la organización de actividades, etc., operativizado en actividades tales como:
a) Dar información, extender, clarificar y explicar los contenidos presentados.
b) Responder a los trabajos de los estudiantes.
c) Asegurarse de que los alumnos están alcanzando el nivel adecuado.
d) Diseñar actividades y situaciones de aprendizaje de acuerdo a un diagnóstico previo.
e) Resumir en los debates en grupo las aportaciones de los estudiantes.
f) Hacer valoraciones globales e individuales de las actividades realizadas.

Función Organizativa: Debiendo estar perfectamente planificada, esta función establecerá la estructura de la ejecución a desarrollar, explicación de las normas de funcionamiento, tiempos asignados,.. Para ello, el autor presenta las siguientes posibles actividades a realizar:
a) Establecer el calendario del curso, de forma global como específica.
b) Explicar las normas de funcionamiento dentro del entorno.
c) Mantener contacto con el resto del equipo docente y organizativo.
d) Organizar el trabajo en grupo y facilitar la coordinación entre los miembros.
e) Contactar con expertos.
f) Ofrecer información significativa para la relación con la institución.

Función orientadora:
Ofrecer un asesoramiento personalizado a los participantes del curso online en aspectos relacionados con las diferentes técnicas y estrategias de formación constituye por parte del tutor un aspecto imprescindible a desarrollar bajo esta función, con el propósito fundamental de guiar y asesorar al estudiante en el desarrollo de la acción formativa. Propuestas sobre actividades que puede llevar a cabo pueden ser:
a)      Facilitar técnicas de trabajo intelectual para el estudio en red.
b)      Dar recomendaciones públicas y privadas para el trabajo.
c)      Asegurarse de que los alumnos trabajan a un ritmo adecuado.
d)     Informar a los estudiantes sobre su progreso.



Función social:
Esta última función supone, coincidiendo con Berge (1995), Sánchez (2001),  Barker (2002) o Cabero (2004), una de las funciones más relevantes en lo respecta a la consecución del éxito de cualquier acción formativa a través de la red, ya que minimiza situaciones que pueden producirse cuando el estudiante se encuentra trabajando con un ordenador, tales como, aislamiento, pérdida, o falta de motivación. Sería conveniente por tanto que, cualquier tutor virtual realizase actividades relacionadas con:
a) Dar la bienvenida a los estudiantes que participan en el curso en red.
b) Incitar a los estudiantes para que amplíen y desarrollen los argumentos presentados por sus compañeros.
c) Integrar y conducir las intervenciones.
d) Animar y estimular la participación.
e) Proponer actividades para facilitar el conocimiento entre los participantes.

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