LA TUTORIA MEDIADA POR
ORDENADOR
Un entorno virtual de aprendizaje
(EVA) es un
espacio mediado por tecnologías de
información y comunicación
(TIC),
centrado en necesidades del discente y que el tutor debe estructurar,
organizar, brindar seguimiento y mantener activa. Uno de los propósitos de una
comunidad es unirse alrededor de un objetivo en común, como puede ser el bien
común.
En
un EVA, el papel del profesor varía debido a la ausencia presencial y la
coincidencia espacio-temporal, exige un gran cambio en el papel que desempeñas
los docentes y los estudiantes.
El
docente tiene que tener un papel motivador, orientador, consejero, guía,
revisor y evaluador del proceso educativo, mientras que el alumno tiene un
papel activo y debe asumir su pertenecía como miembro de una comunidad virtual
de personas con unos intereses de formación compartidos (Raposo, 2006).
Según
Moreno y Santiago (2003), la tutorización y la dinamización de un curso a
través de Internet, implica la puesta en práctica de una serie de habilidades
que no son necesarias en la formación presencial.
Estos
mismos autores enuncian los siguientes roles y funciones del tutor:
-
Informador, canalizando distintos recursos de aprendizaje: bibliografía,
recursos en Internet y multimedia…
-
Moderador, asegurando que se lleve a cabo una discusión productiva.
-
Motivador, debiendo conseguir que el estudiante se involucre activamente en su
aprendizaje.
-
Atender regularmente el correo personal.
-
Solucionar problemas técnicos o derivar su solución.
Podemos
definir la acción tutorial como “la relación orientadora de uno o varios
docentes respecto de cada alumno en orden a la comprensión de los contenidos,
la interpretación de las descripciones procedimentales, el momento y la forma
adecuados para la realización de trabajos, ejercicios o autoevaluaciones, y en
general para la aclaración puntual y personalizada de cualquier tipo de duda”
(Padula, 2002, en Valverde y
Garrido, 2005).
Planificar una tutoría online supone, desde el comienzo del diseño de
cualquier acción formativa a través de la red, conocer cuáles son las funciones
que tiene que llevar a cabo un profesor-tutor virtual. Desde esta perspectiva
Berge (1995) realiza una primera aproximación sobre las diferentes funciones
que debe librar un tutor en un entorno virtual de formación, las cuales “no
tienen por qué ser llevados a cabo en su integridad por la misma persona, de
hecho, es raro que esto suceda así”, y que se pueden sintetizar en cuatro, cada
una de ellas con sus respectivas recomendaciones:
- Pedagógica: en la que el tutor utiliza cuestiones e indaga en las respuestas del
estudiante, guiando las discusiones sobre conceptos críticos, principios y
habilidades. Recomendaciones: objetivos suficientemente claros, mantener tanta
flexibilidad como le sea posible, animar la participación, no desarrollar un
estilo autoritario, ser objetivo y considerar el tono de la intervención,
promover las conversaciones privadas, hacer el material relevante y
significativo, exigir contribuciones,…
- Social: creando un entorno amigable y social en el que el aprendizaje que se
promueva resulte a su vez esencial para una tarea de tutorización exitosa.
Recomendaciones: aceptar el papel pasivo de algunos estudiantes, ser precavido
con el uso del humor y el sarcasmo, usar introducciones, facilitar la
interactividad,…
- Gestión: esta función consiste en el establecimiento de unas directrices sobre: los
objetivos de la discusión, el itinerario, la toma de decisiones, etc.
Recomendaciones: estar atento ante informalidades, distribuir una lista de los
participantes, ser responsable, ser paciente, utilizar el correo privado para
promover la discusión de ciertos participantes, ser claro, emplear tiempo en la
planificación,…
- Técnica: el tutor debe conseguir que los participantes se encuentren con un sistema
y un software confortable. El objetivo principal del tutor consiste en hacer
que la tecnología sea transparente. Recomendaciones: ofrecer feedback,
desarrollar una guía de estudio, ofrecer tiempo para el aprendizaje, promover
el aprendizaje entre parejas, evitar el abandono,…
Siguiendo
a Cabero (2004) nos
encontramos con una propuesta de las diferentes funciones que debe desempeñar
el tutor virtual más allá de la típica o usual, y no por ello menos importante,
la de mero consultor académico, además de posibles actividades a seguir en cada
una de ellas, tales como:
Función Técnica:
En la que el tutor virtual deberá
asegurarse de que los estudiantes sean capaces de poseer un cierto dominio
sobre las herramientas disponibles en el entorno (chat, correo electrónico,
carga de ficheros,…). Así mismo deberá prestar atención sobre la inscripción de
los alumnos, así como a la comprensión por parte de los mismos del
funcionamiento del entorno de comunicación. Consideramos que esta función
determina en gran medida el éxito o fracaso posterior del aprendizaje a través
de la red por parte de los estudiantes, pues es frecuente que las dificultades
y la pérdida en el entorno por parte del alumno se produzca en los primeros
contactos con el mismo, debiendo dar respuesta casi inmediata a los posibles
problemas que se puedan ir presentando.
Por
supuesto, con ello no queremos decir que el tutor virtual deba ser un experto
en cuestiones técnicas, pero sí poseer las habilidades mínimas para poder ir
resolviendo dudas de poca envergadura.
Función Académica:
Considerada probablemente como una de las tareas más relevantes de
cualquier tutor virtual, deberá ser competente en aspectos relacionados con el
dominio de los contenidos, el diagnóstico y la evaluación formativa de los
estudiantes, poseer habilidades didácticas para la organización de actividades,
etc., operativizado en actividades tales como:
a) Dar información, extender, clarificar y explicar los contenidos
presentados.
b) Responder a los trabajos de los estudiantes.
c) Asegurarse de que los alumnos están alcanzando el nivel adecuado.
d) Diseñar actividades y situaciones de aprendizaje de acuerdo a un
diagnóstico previo.
e) Resumir en los debates en grupo las aportaciones de los estudiantes.
f) Hacer valoraciones globales e individuales de
las actividades realizadas.
Función Organizativa: Debiendo estar perfectamente planificada, esta función establecerá la
estructura de la ejecución a desarrollar, explicación de las normas de
funcionamiento, tiempos asignados,.. Para ello, el autor presenta las
siguientes posibles actividades a realizar:
a) Establecer el calendario del curso, de forma global como específica.
b) Explicar las normas de funcionamiento dentro del entorno.
c) Mantener contacto con el resto del equipo docente y organizativo.
d) Organizar el trabajo en grupo y facilitar la coordinación entre los
miembros.
e) Contactar con expertos.
f) Ofrecer información significativa para la
relación con la institución.
Función
orientadora:
Ofrecer un asesoramiento personalizado a los
participantes del curso online en aspectos relacionados con las diferentes
técnicas y estrategias de formación constituye por parte del tutor un aspecto
imprescindible a desarrollar bajo esta función, con el propósito fundamental de
guiar y asesorar al estudiante en el desarrollo de la acción formativa.
Propuestas sobre actividades que puede llevar a cabo pueden ser:
a)
Facilitar técnicas de trabajo
intelectual para el estudio en red.
b)
Dar recomendaciones públicas y
privadas para el trabajo.
c)
Asegurarse de que los alumnos
trabajan a un ritmo adecuado.
d)
Informar a los estudiantes sobre su
progreso.
Función
social:
Esta última función supone, coincidiendo con Berge
(1995), Sánchez (2001), Barker
(2002) o Cabero (2004), una de las funciones más relevantes en lo respecta a la
consecución del éxito de cualquier acción formativa a través de la red, ya que
minimiza situaciones que pueden producirse cuando el estudiante se encuentra
trabajando con un ordenador, tales como, aislamiento, pérdida, o falta de
motivación. Sería conveniente por tanto que, cualquier tutor virtual realizase
actividades relacionadas con:
a) Dar la bienvenida a los estudiantes que participan en el curso en red.
b) Incitar a los estudiantes para que amplíen y desarrollen los argumentos
presentados por sus compañeros.
c) Integrar y conducir las intervenciones.
d) Animar y estimular la participación.
e) Proponer actividades para facilitar el conocimiento entre los
participantes.
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